miércoles, 14 de marzo de 2012

Edificación Sostenible

Tras este parón de escritura, retomo el blog centrándome en el tema en el que estoy más especializada, la edificación. Estamos en una era tecnológica donde ya hay un gran número de empresas que únicamente operan desde internet, sin embargo la mayoría de las empresas todavía tiene una infraestructura edificatoria detrás.
Debido a su dependencia sistemática de los recursos energéticos no renovables, un elevado uso de la litosfera como fuente de recursos y un productor de residuos considerable, la edificación se ha convertido en una de las actividades de mayor impacto. Por lo que ya nos podemos hacer una idea del impacto medioambiental del boom edificatorio de España en la última década.
La habitabilidad o el confort que proporcionan los edificios, cada vez depende menos de su relación con el entorno y más con el uso de sistemas mecánicos, alimentados principalmente por energías fósiles. Esto nos ha llevado a una homogeneización de la arquitectura en todo el planeta y a una homogeneización temporal, ya no importa si te encuentras en una oficina en Londres o en China, ni si es verano o invierno, el edificio será similar y el confort interior también. ¿Tiene sentido que vistamos igual cuando la temperatura exterior es de 0ºC que cuando es de 30ºC?¿tiene sentido que construyamos el mismo edificio en España que en Noruega? Yo creo que no, por ello hay que definir, en primera instancia, cual es el confort compatible con la sostenibilidad.
Por otro lado, un edificio no deja de ser un organismo que requiere un flujo continuado de recursos energéticos y materiales, la correcta gestión de éstos y su cierre total debe ser otro de los objetivos principales. Normalmente cuando pensamos en el ciclo de materia de un edificio, la imagen que nos viene a la cabeza es la de los materiales de construcción, sin embargo la materia que entra y sale durante la vida útil de éste puede llegar a ser mucho mayor que la usada para su construcción y sin embargo desde el diseño pocas veces se tiene en cuenta.
Al final, y para unir los dos puntos, un edificio sostenible es aquel que consigue la máxima habitabilidad o confort con el mínimo recurso, no hay más.
La situación actual es que los edificios ya están construidos pero no han sido pensados con esta premisa, al contrario, se sustentan sobre un consumo exacerbado de recursos y su inevitable emisión de residuos. Y es ahí donde primero hay que actuar para reducir el impacto de la edificación que en España ya alcanza el 40% de las emisiones de CO2.